En Tablón de El Guarco vive el sueño de café de don Alexis

Terminó la temporada de cosecha y entonces don Alexis se fue tranquilo. Dejaba una herencia, tierra y cafetal para sus hijos, y estaba seguro también, que este terruño sabría responder a su familia. Él sabía que su finca y su café tenían más que dar. Mucho antes de lo que su familia lo deseara, este caficultor de pura cepa falleció abrazando siempre el amor por su familia y por su tierra.

Tablón de El Guarco, Cartago es una tierra alta, fría, en donde desde siempre se ha cultivado café. Así me lo cuentan Alejandro y Carlos Ramírez, dos de los hijos de don Alexis. Tablón pertenece a la región cafetalera de Tarrazú, pero aquí no hay ebullición de microbeneficios como en los cantones de la zona de Los Santos. Sin embargo, su café guarda sabores de especialidad esperando a ser descubiertos.

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La finca de los Ramírez Navarro está a unos 1700 msnm (ese es su punto más alto). Subimos a pie por el camino; el clima de un febrero impredecible deja la zona con lluvia y un cielo gris, pero los árboles y los cafetales dan una sensación de calidez.

Desde hace 30 años, don Alexis (Alexis Ramírez Martínez) y su familia han cultivado café y lo han entregado a grandes beneficios, el tema de café de especialidad y de procesar ellos mismos su café no se había puesto en la mesa. “Hace 2 años que decidimos tirarnos al agua”, dice Alejandro. Su papá y ellos serían pioneros, porque no había un microbeneficio de café en Tablón.

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Foto cortesía de Microbeneficio Los Campos.

Se informaron de cómo podrían procesar de la mejor manera y han recibido el apoyo de otros pequeños productores de Tarrazú que ya llevan camino en esto. “Comenzamos haciendo el proceso natural, luego compramos un chancador (máquina que saca el grano de la cereza), instalamos las camas africanas en un invernadero y más adelante arrancamos con los procesos miel y lavados”, recuerda.

Efectivamente,  en la entrada del microbeneficio que nombraron Los Campos, porque la zona siempre la llamaron así los lugareños, nos recibe un lago de truchas, el equipo chancador, la medida de media fanega y su recibidor, y el invernadero que abriga las camas africanas, todas llenas de café en su proceso de secado.

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Subimos un poco más y con mucho orgullo, Alejandro nos muestra lo que fue el amor de su papá: la finca. Tiene un 70% de sombra; los pinos, porós y árboles frutales acompañan a los cafetos desde abajo en donde estamos hacia arriba, subiendo por las laderas; la neblina se pasea por las calles.

Las bandolas están cargadas de fruto, muchos rojo encendido, otros ya con ese rojo vino: en el punto óptimo para ser recolectados. Desde las calles más elevadas se oyen las voces de los cogedores. “Les gusta más trabajar con este clima según me han dicho, porque hay menos fatiga”.

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Yo siento un frío rico, la brisa corre y también delgados “hilitos” de agua que se escurren por las hojas de los cafetos. Mis zapatos no pasaron la prueba y están abotagados de barro; pero aquí se respira paz. Por lo visto, don Alexis inculcó a sus hijos el cariño por esta finca que decidieron seguir cuidando y ahora dándole un nuevo giro y un futuro aún más prometedor con su incursión al microbeneficio.

En la zona de secado nos espera don Carlos, hermano de Alejandro y doña Anabel Navarro, la mamá de todos. Doña Anabel tomó el proceso de secado y es parte esencial del equipo y lo demuestra su habilidad con la pala removedora de los granos. Carlos se interna en la finca igual que su papá y también supervisa el beneficiado. “Hacer esto del microbeneficio no es fácil, los primeros años nos ha tocado resistir y llevar palo”, dice Carlos que transpira caficultura por los cuatro costados.

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Doña Anabel Navarro, continua el sueño de su esposo y su familia. Microbeneficio Los Campos.

Junto a ellos también meten el hombro Claribel y Jean Carlos, la cuñada Yorlenny Céspedes y las sobrinas de la familia: Mónica y Sofía, todos apoyando el legado que dejó don Alexis. De eso se trata la caficultura y del café de especialidad; de una tierra y en ella raíces en donde están sembradas las familias.

En el lago se mezclan pasado con futuro: allí se reunían con su papá a pescar, “cuando teníamos un chance libre”, Alejandro, “pescábamos y aquí mismo cocinábamos”. Tienen planes para este testigo de su historia familiar y también para la zona más alta de la finca, “tenemos proyectado sembrar geisha en ese terreno”.

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Alejandro Ramírez y sus hermanos saben que abrirse camino como pioneros de la zona no es fácil.

En el beneficio se procesan entre 300 y 400 quintales por año, trabajan microlotes y diferentes procesos de miel y lavado. Han llegado compradores Taiwán, Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania e Italia.  Su café, según catadores, tiene notas a chocolate, manzana verde, vainilla y melocotón. Su misión: demostrar que sí hay café de especialidad de este lado de la región cafetalera, que poco a poco está comenzando a ser descubierto.

¿Desea ponerse en contacto con el Microbeneficio Los Campos- Café Don Alexis? 

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  • Encuéntrelos en redes sociales: Instagram @don_alexis_coffee:costa_rica  Facebook/CafeDonAlexis.
  • O escriba a cafetaleraloscampos@gmail.com

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