Un pedacito de Turrialba lleno de experiencia en café

 

“Las fincas cafetaleras constituyen, después de los bosques naturales, el segundo “bosque” en importancia en Costa Rica”, asevera la web del ICAFE.  . Esta afirmación venía a mi mente durante el recorrido que estábamos haciendo a pie, buscando una cascada en las entrañas de Aquiares, Turrialba.

Habíamos caminado desde el pueblo hasta un gran árbol de ceiba que suele recibir a los visitantes en carro. De ahí, como si este magnífico árbol nos hablara, doblamos para internarnos en uno de los muchos cafetales de Aquiares. Bajamos por una pendiente de lastre y ahí ya no había sonido de aglomeración humana; solo los cafetos, los pájaros, el río y los muchos árboles que los custodiaban.

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La mayoría de los cafetales en Costa Rica se suelen cultivar con sombra intercalada. He ahí la razón de la afirmación del ICAFE. Aunque sabíamos que habíamos venido a la 1ª Feria de Café de Aquiares, de pronto los cafetales se unían al resto del ecosistema y nos olvidamos que estábamos en una finca que produce café.

En la parte baja del camino, árboles mucho más altos que los cafetales hacían sombra a nuestro paso, creando un arco de frescura en esa mañana calurosa. Alcanzamos nuestro objetivo muy poco después de esa pasarela: una brillante y ruidosa cascada, de agua fría y transparente. Y es que la finca- pueblo está rodeada de ríos (río Aquiares y el río Turrialba), dicen que su nombre -de raíz indígena- está inspirado en este atributo.

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El agua que por un momento nos trajo brisa y frescor, confirma otro de los aspectos importantes del café: por sus fincas pasan ríos y muchas albergan nacientes de agua. Su buena gestión ayuda a la conservación de cuencas hidrográficas. Algo crítico ya que el agua es un recurso cada vez más escaso en el mundo.

Nuestra gesta de exploración me dejó agotada, tal vez por el calor de estas mañanas en temporada “lluviosa”, o por tener que caminar de vuelta, cuesta arriba hacia el beneficio de Aquiares, en el corazón de este pueblo que nació de la agricultura como tantos otros.

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Nuestra historia y cultura está estrechamente ligada con el café. Baile típico. Feria del Café Aquiares 2018.

El beneficio de Aquiares es uno de los más antiguos del país. Y se nota en él su evolución en busca de responder a un mercado creciente: el café de especialidad. Veo las antiguas pilas de fermentación y la maquinaria para lavar el café. Pero también observé un área relativamente más nueva de camas de secado, un método alternativo a los tradicionales patios.

¿Sabían que por ley desde 1997 los beneficios de Costa Rica están obligados a disminuir el consumo del agua para procesar el café y de usar una planta de tratamiento de aguas? 

En la sala en donde Café Aquiares guarda sus cosechas, este domingo pululaban curiosos del café alrededor de los puestos de la feria. Una larga fila se acomodaba para probar un cappuccino con café de la finca. Una variedad híbrida llamada Centroamericano, desarrollada por el CATIE que está unos kilómetros del pueblo. (Lo tenemos en nuestra tienda).  Encontramos también allí a los amigos de Café Misión, un proyecto turrialbeño que une fuerzas de pequeños productores para ofrecer café de alta calidad.

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¡Pruebe su café Centroamericano! Lo tenemos en nuestra tienda online.

Me llamó la atención una exposición de fotografías e incluso artículos que datan de los primeros pasos en la agricultura del pueblo. Una investigación hecha por estudiantes de la UCR. Entre los artefactos había incluso un medidor de humedad con su estuche de cuero con el nombre de Aquiares tallado en su tapa.

El pueblo de pronto estaba atestado de gente de Turrialba, Cartago,  otras provincias y otros países,  todos con ganas de pasar un día experimentando el café. Porque el café es una experiencia. Afuera del beneficio llegaban y salían los camiones que la cafetalera usa para llevar a sus trabajadores, pero ahora llenos de visitantes dispuestos a hacer un recorrido por esta gran finca.

Estoy segura que lo disfrutaron, tanto como yo lo hice el año pasado la primera vez que visité Aquiares. Mientras tanto, arriba otro gigantesco árbol de ceiba nos vigilaba atentamente en una loma por encima de los antiguos silos de almacenaje.  Y más arriba, el humeante volcán Turrialba que al amanecer nos dejó ver su cumbre y columna de gases y ceniza constante.

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Volcán Turrialba visto desde Aquiares.  Turrialba Volcano, from Aquiares town. 

Les dije que el café es una experiencia. Lo es porque para disfrutarlo es necesario usar no solo el paladar y sino que tenemos que internarnos en su historia, su cultura. Tenemos que escuchar, leer, buscar más sobre cómo el café llegó a nuestra taza. Es experiencia porque no hay mejor forma de saber lo que vale el esfuerzo de los caficultores que visitando un finca y probar su café, ¡un privilegio!. Porque para degustar el café se necesita conocer su gente.

Y eso es lo que buscaban cientos de personas aquel domingo, justo cuando nos invitaron para dar una pequeña charla sobre este proyecto: La Cafeógrafa. Mi co -presentador fue Jonathan Ramírez, barista del ICAFE. Y con él decidimos que esto no sería un monólogo, sino que queríamos escuchar lo que la gente quería saber del café de calidad.

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Iglesia Católica de Aquiares. Construida en 1880.

El resultado, ¡fue genial! Y con él recopilé una serie de inquietudes que he visto son muy comunes en las personas que les gusta el café pero quieren saber más. Pero, se las voy a entregar en el próximo post. ¡Estén atentos!

Por lo pronto les dejo con la mañana desde la finca Aquiares. La feria fue una experiencia de café 360º, ojalá que más productores y tostadores se unan en su próxima edición, ¡qué se repita!

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