Un retrato de la industria del café. Parte 1: Estrategia de gigantes

¿Por qué si crece la tendencia en la que los consumidores aprecian saber de dónde viene su café y cómo fue producido, el café aún es una industria con grandes retos de sostenibilidad?

Yo sé, todos los que amamos el café sabemos que tiene su parte apasionada y romántica, pero no debemos olvidar nunca que es una industria igual o más despiadada que el resto del mundo de los negocios y que se sigue teniendo una gran deuda con el primer y más importante eslabón de la cadena: el productor.

No pretendo dar respuesta a semejante pregunta, pero sí creo que la información es poder y tanto si somos consumidores, como parte de la cadena de producción, la información que les voy a presentar nos va a ser muy útil para tomar decisiones.

Son apenas unos apuntes tomados del Barómetro del Café 2018, presentado en la edición de Sintercafé en noviembre y realizado por la plataforma SAFE (Sustainable Agricultural Food Environment).  Vengan y echen un vistazo.

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La plataforma SAFE presentó su Barómetro del Café 2018, durante Sintercafé, Costa Rica.

A pesar de la tendencia de consumo, varios problemas amenazan al café,  lo hemos hablado: el mercado volátil de precios, el cambio climático, las plagas y el cambio generacional, son solo algunos, y no son fáciles de resolver.  “La cosecha de café depende de millones de agricultores y agricultoras que conforman un importante, pero invisible, grupo de actores interesados”, afirma el Barómetro.

Mientras tanto, en el otro extremo de la balanza, el Barómetro registra un crecimiento en el consumo. Y el consumo de café especial sigue aumentando, lo cual da esperanzas a un comercio más trazable y de calidad que ayude a la sostenibilidad del sistema.

Pero no es tan sencillo como lo escribo. Porque el café de especialidad es apenas una pequeña parte de todo el gigantesco mercado de café.

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Grandes ambiciones, inestabilidad del mercado 

El reporte lo retrata tal cual lo percibimos todos los días: miles de cafeterías independientes y de cadenas se abren todos los días en el mundo, los supermercados cuentan con pasillos repletos de distintas marcas y opciones de café. Y el café preparado y empacado está abriéndose campo entre las bebidas listas para consumir.

Podríamos decir que la industria es floreciente, ¿cierto? Pero detrás de todo ello hay una absorción voraz por parte de los grandes consorcios hacia las empresas más pequeñas.  ¿Sabían que 3 empresas dominan el mercado de la comercialización del café?

Estas son JAB (origen alemán), Nestlé (origen suizo) y Lavazza (origen italiano). ¿Y sabían que progresivamente, estas empresas han ido comprando y fusionando comercializadores más pequeños? ¿Y que no solo hablamos de las típicas marcas de café de primera y segunda ola como Bonka o Nespresso (Nestlé), Peet´s Coffee, Keurig, (JAB) o Carte Noire (Lavazza)? Sino también de marcas que conocemos como cafés de la tercera ola: Intelligentsia Coffee, Stumptown Coffee Roasters (JAB) o Blue Bottle Coffee (Nestlé).

Nestlé firmó en este 2018 un acuerdo con la gigante en cafeterías Starbucks para fabricar sus cápsulas de café. Starbucks también es uno de los 10 principales tostadores del mundo, estos tostadores manejan el 35% del café del mundo. Las cafeterías Starbucks iniciaron con la segunda ola del café, pero como buenos empresarios, enseguida leyeron la tendencia del café especial y pusieron en marcha sus cafeterías premium llamadas Starbucks Reserve Roastery; les he hablado de la que está en Seattle, pero piensan abrir unas mil tiendas iguales alrededor del mundo.

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Café de Kenia en chemex. Starbucks Reserve Roaster. Seattle.

Todos estos movimientos afectan la inversión que puedan tener estos grandes consorcios a corto plazo en la sostenibilidad de la producción del café y, según señala el barómetro, a nivel de minoristas, miles de marcas especializadas luchan por posicionarse sin haber concertado esfuerzos para contribuir con el futuro del cultivo del café. Pero el futuro del cultivo del café requiere inversión, urgentemente.

Desigualdad en la distribución

“Un sector café más sostenible distribuiría de manera más equitativa las ganancias a los agricultores”, señala el Barómetro. Porque, atención a este dato:

Se calcula que cada año se generan $200 mil millones en el mercado minorista del café. Pero solo  alrededor del 10% de esas ganancias quedan en manos de los países productores.

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Se requiere transparencia, evidentemente. Así como se dijo en la presentación de Costa Rica en Sintercafé; la trazabilidad es clave para una mejor distribución de la riqueza del café. Pero también el conocimiento para los consumidores. A nivel mundial se produce más café Arábica que café Robusta. El café Arábica de alta calidad obtiene mejores precios que el Robusta y está en demanda, ¿por qué no ayuda entonces a mejorar el precio del café?

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Según el estudio, lo que sucede es que el Arábica de calidad inferior puede ser sustituido por el Robusta en las mezclas de café. Eso reduce los costos y logra pasar desapercibido, “ya que la mayoría de los consumidores de café carecen de las habilidades sensoriales para reconocer el café de alta calidad (…). Dependen de señales externas como el precio, embalaje y publicidad, que pueden reflejar o no la calidad intrínseca del producto”.

Y pongan atención a esto: Una inspección de muestras de café tostado molido etiquetado como 100% Arábica, encontró que el 10% contiene niveles importantes de café Robusta (Food Chemistry, mayo 2018 ) .

Muy bien, les he puesto un panorama pedregoso en cuando a movimientos comerciales se refiere, pero nos falta mirar más de cerca la situación del productor. ¿Cuánto le cuesta producir el café? ¿En que situación social está? ¿Cuántos pueden invertir en sostenibilidad de sus fincas? ¿Qué pasa con el cambio climático? Pero sobre todo, ¿cuáles son las soluciones?

Se los dejo para la siguiente entrega, ¿les parece? Espero sus comentarios .

*Y si desean consultar el Barómetro del Café 2018 completo, pueden acudir a la página de la plataforma SAFE.  

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Mural del stand de ICAFE, sobre los retos y metas del café de Costa Rica. 

5 comentarios

  1. En general, en Costa Rica se produce un café standard de buena calidad pero no pasa de ser un commodity que consigue diferenciales “buenos” pero insuficientes para hacer rentable la producción de café en un país donde es caro, muy caro producirlo. Esto hace insostenible la caficultura tradicional en nuestro país. Los datos históricos de producción y productividad así lo demuestran. Nuestra caficultura se está extinguiendo.
    No obstante, tenemos los conocimientos para producir individualmente cafés de altísima calidad y venderlo a precios que aseguren la sostenibilidad de la producción de cafés especiales. ¡Son los únicos que van a sobrevivir!

    1. Author

      Yo también creo que es café de especialidad + un comercio directo son claves para el futuro. ¡Gracias por leer Adrián y por comentar!

  2. las dificultades en la producción de café son enormes, un buen café conlleva el manejo por expertos y especialistas en todo su proceso desde la planta hasta la taza; lamentablemente nuestros paladares muchas muchas veces se quedan con el sabor amargo que le dan azucares quemados en cafés de muy mala calidad. saludos

    1. Author

      🙁 Es cierto, nos falta mucho a los consumidores para aprender a degustar y valorar el buen café, pero no perdemos la esperanza, ¡gracias por leer estimado Saúl!


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